La normativa de transporte de fruta y verdura busca que el producto llegue a destino en buenas condiciones y sin riesgos para el consumidor. Desde que sale del campo hasta que llega al almacén, al distribuidor o al punto de venta, hay que cuidar cómo se manipula, se protege y se conserva.
En Plastimol, como fabricantes de soluciones de almacenaje y transporte de mercancías, conocemos bien estos requisitos. En este artículo te contamos qué dice la normativa y qué debes tener en cuenta para transportar frutas y hortalizas frescas.
¿Qué normativa regula el transporte de frutas y verduras?
Aunque no existe una única ley dedicada al transporte de frutas y hortalizas frescas, hay varias normas que afectan a la higiene, la conservación, los materiales que entran en contacto con los alimentos y las condiciones en las que debe viajar la mercancía.
Una de las principales es el Reglamento (CE) 852/2004, relativo a la higiene de los productos alimenticios. Se aplica a las distintas etapas de producción, transformación y distribución e incluye requisitos específicos para el transporte.
También hay que tener en cuenta el Reglamento (CE) 1935/2004 sobre materiales en contacto con alimentos y, en el caso del plástico, el Reglamento (UE) 10/2011.
Requisitos de higiene durante el transporte de frutas y hortalizas
Al tratarse de alimentos, el transporte de frutas y verduras exige unas condiciones de higiene que reduzcan el riesgo de contaminación durante el trayecto. El Reglamento 852/2004 afecta tanto al vehículo como a los contenedores, recipientes y cajas de plástico utilizados para mover el producto.
En la práctica, hay tres puntos básicos que debes controlar antes de cargar la mercancía.
Limpieza de vehículos, cajas y contenedores
Los vehículos y recipientes deben estar limpios y en buen estado. Además, su diseño debe permitir una limpieza y desinfección correctas cuando sea necesario.
Protección frente a contaminación y productos incompatibles
La fruta y la verdura deben viajar protegidas frente a posibles contaminaciones. Si se transportan otros productos, hay que separarlos cuando exista algún riesgo.
Estado de conservación de los equipos de transporte
Vehículos, recipientes y equipos deben mantenerse en buenas condiciones de uso, sin daños o suciedad que puedan contaminar los alimentos durante el trayecto.
Temperatura y conservación de frutas y hortalizas frescas
Cada producto tiene unas necesidades distintas. Por eso, la normativa del transporte de frutas no establece una temperatura general que sirva para cualquier variedad.
El Reglamento 852/2004 exige mantener una temperatura adecuada cuando sea necesaria para conservar el alimento. En esos casos, el vehículo o recipiente debe poder mantenerla y permitir su control.
Antes del envío hay que saber qué condiciones necesita esa mercancía concreta y mantenerlas durante el trayecto. Una fresa, un tomate o un aguacate pueden necesitar condiciones de conservación diferentes.
Requisitos de las cajas y envases utilizados en el transporte
Las cajas de plástico para verduras que se utilicen en el transporte de frutas y verduras frescas deben proteger el alimento y mantenerse en unas condiciones que eviten su contaminación.
El Reglamento 852/2004 establece que los materiales de envasado y embalaje no pueden ser una fuente de contaminación. Además, los recipientes reutilizables deben ser fáciles de limpiar y, cuando haga falta, de desinfectar.
Además, la caja debe resistir el peso, la manipulación y el apilado previstos sin poner en riesgo la mercancía.
Aptitud para el contacto alimentario
Los recipientes que entran en contacto con frutas y hortalizas deben estar fabricados con materiales aptos para contacto alimentario.
El Reglamento (CE) 1935/2004 establece el marco general: los materiales no deben transferir al alimento sustancias en cantidades que puedan poner en peligro la salud, cambiar su composición o alterar sus características.
En el caso concreto del plástico, el Reglamento (UE) 10/2011 establece requisitos sobre su composición y los límites de migración de determinadas sustancias. Es decir, una caja destinada a alimentos debe estar preparada y certificada para ese uso.
Limpieza y reutilización de los envases
La posibilidad de volver a utilizar un recipiente depende también de que pueda higienizarse correctamente. En el transporte de frutas, las cajas reutilizables deben permitir un lavado y desinfección correctos.
Una superficie lavable permite eliminar restos y preparar de nuevo el recipiente para otra carga. Además, debe conservarse en buen estado durante su vida útil para que su reutilización no suponga un riesgo para el alimento.
Ventilación, resistencia y estabilidad del apilado
La caja tiene que proteger la fruta o la verdura durante todo el trayecto. Debe aguantar el peso y apilarse de forma estable para que la carga no se mueva, se caiga ni se aplaste durante el transporte.
Algunas frutas y hortalizas también necesitan que el aire circule entre ellas. En estos casos, una caja ventilada ayuda a mantener las condiciones que necesita la mercancía sin dejar de protegerla.
Además, no transportamos igual una sandía que una fresa. El tamaño, el peso y la delicadeza cambian, por eso se comercializan distintos formatos y cajas para frutas tropicales y frutos rojos adaptadas a cada tipo de carga.
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